Día de la Mujer: historias de las mujeres emigrantes de mi familia

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Hace poco  le pedí,  a los alumnos y alumnas de 1º de E.S.O en clase de Lengua y literatura, que escribieran una redacción sobre la mujer en la que hablaran de las mujeres de su familia.

Hace bastante tiempo, un 8 de marzo,  cuando aún trabajaba en el Colegio La Salle en Puerto Real, escribí para la revista escolar un sentimiento hacia las mujeres de mi vida. Y ahora quiero compartirlo con vosotros. En mi familia, las mujeres me han enseñado mucho aunque sus caminos, como el de muchísimas mujeres, no ha sido un camino de rosas.

Un 16 de julio de 1963,  mi abuela, junto a sus cinco hijos e hijas se subieron en un tren para cruzar los Pirinéos y encontrarse con mi abuelo. En aquella época,  fueron muchas las familias que se vieron obligadas a emigrar.

Mi madre me cuenta que con 11 años se llevó una bofetada porque no comprendió qué cuaderno  debía sacar en clase  y escribió en el que no debía. No entendía el idioma. Y mi padre, con 17 años, también fue a reunirse con mi madre desde Portugal. (Pero eso…  no lo sabían ellos todavía) Pasó tanto frío en la caseta de la obra donde trabajaba (caseta, que también sirvió de casa) que las sábanas se helaban por las noches.

Si algún día tenéis ocasión de sentaros a charlar con vuestros abuelos y abuelas preguntadles  sobre sus vidas.  Seguro que tendrán mucho que contaros y  enseñaros.

Este fue lo que escribí y hoy quiero dedicárselo a mi  madre y a todas las niñas que se han sentado y se sientan  cada día junto a  mí  :

Porque nunca dejaréis de ser madres.

Por tierras lejanas y distantes han quedado esparcidos mi recuerdos de niñez.

Yacen sobre, lilas, olivos y esa pequeña cuesta que cada día  me conducía a tu casa y que siendo tan pequeña me parecía tan escarpada. A veces, lucía nevada como el color de los cabellos que me hubiera gustado acariciar. Aún hoy siento la necesidad de volver ante tu puerta para sentarme con la imaginación  en tu regazo y revivir, en aquella cocina siempre llena de gente,    las historias que impregnaron  sus paredes.  Aún hoy, percibo el olor de la leña donde, a fuego lento,  se hacían  las sopas  que con amor me preparabas.

Os fuistéis sin que me diera tiempo a abrazaros y a deciros cuánto os quería. No tuve la suerte de teneros  a las dos a mi lado, ni tan siquiera de teneros cerca pero me siento afortunada porque los más pequeños no os pudieron conocer. Sólo pueden imaginaros a través de los ojos de quienes se cruzaron por vuestros caminos y ver vuestros rostros en fotografías amarillentas celosamente guardadas en mi cajón.

Queridas abuelas:

Hoy,  habéis invadido mis recuerdos y mi corazón.  Sé que  hay quien  aún  lucha porque el 26 de julio sea  para todos vuestro día: el Día de los abuelos y de las abuelas. Pero nadie oye, nadie escucha.

¿Acaso, las abuelas, no sois importantes en la familia? ¿No sois vosotras quienes poseéis el mayor de los tesoros con el  que un niño pueda soña: el tiempo y la dedicación?

A vosotras, que siempre tuvisteis tiempo para mí y aguantasteis mis pataletas  con paciencia, os quiero dedicar este día. Porque nunca dejaréis de ser grandes mujeres y tiernas madres. A vosotras,  que aún estando tan lejos de mí en la distancia me hicistéis sentir vuestro calor, vuestro cariño, vuestro amor…

Mis queridas abuelas: Gracias.

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  1. Me gusta mucho todo, no sólo este artículo. Creo que es un buen medio para trabajar. Ya nos vemos y hablamos en persona, tu compañera, Magdalena.

    • Gracias Magdalena. Tengo un programita que me chiva dónde está la gente conectada y esta mañana vi que había alguien de El Puerto que se había conectado. Y pensé: “será Magdalena” y no me he equivocado. Gracias por tu ánimo. Seguiré trabajando en el blog. Estoy muy ilusionada. Besos.

  2. Nada más ver que iba sobre las mujeres empecé a leerlo, cuando iba por las abuelas se me empezaron a saltar las lágrimas, un beso de tu alumna Celia! Jeje 🙂

    • Muchas gracias Celia. Los abuelos y las abuelas son las personas que han marcado nuestra niñez. Yo me siento afortunada porque los pude conocer a los cuatro. Aunque mi abuela materna fue con quien más estuve cuando niña. Bueno, me estoy poniendo sentimental recordándolo.
      Un abrazo.

  3. Hola Sandra. Me ha gustado mucho la historia aunque se me han saltado las lágrimas porque aunque he tenido la oportuniad de conocer a tres de mis abuelos para mí son muy importantes porque llevan tanto pasado en la vida que son los que nos pueden dar los mejores consejos. Besos.

    • Ya veo que a más de una y uno ( los chicos también se emocionan aunque lo cuenten menos) os voy a hacer llorar. A mí me gusta que me lo digáis. Yo cada vez que escribo algo lloro como una magdalena reviviendo momentos buenos o malos. Creo que es bonito emocionarse recordando a las personas importantes de nuestra vida y valorar lo mucho que han hecho por nosotros. Un abrazo.

  4. ¡Buen texto! Me parece que llevas toda la razón en esto que has escrito, Sandra: como una madre no hay nada en la vida. Saludos**

  5. Me parece una historia muy bonita dado que refleja una situacion muy critica en la vida de todas las personas que vivieron unos tiempos muy malos en los que se tenia que emigrar para trabajar

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