Voluntariado en Guinea Ecuatorial

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Hola a todos y a todas. Hoy empieza un nuevo curso y después del descanso del verano no quiero dejar de alimentar este blog con nuevas propuestas para seguir trabajando la interculturalidad en el aula. Algunas de las experiencias del Proyecto Cruzando el Estrecho que llevamos a cabo el curso pasado no se recogieron en el blog así que ahora es el momento de ponerlo al día además de mostraros muchos otros documentos interesantes.

En esta entrada quiero hacer una pequeña reflexión sobre las oportunidades tan diferentes que tienen las personas de formarse y de acceder a la educación. Aquí en España quizás nos parezca evidente que todos los niños y niñas puedan ir al colegio. A veces, vemos en la televisión casos en los  que deben caminar varios kilómetros para acceder a la escuela y deben levantarse muy temprano para poder estudiar. Evidentemente existen casos en nuestro país en los  que no siempre se dan las condiciones idóneas para el estudio,  pero si lo comparamos con otros países podríamos pensar que tenemos mucha suerte.¡Mucha, mucha suerte!

Con las imágenes que os voy a mostrar a continuación, sobre un verano que pasé en Lea (Guinea Ecuatorial), me gustaría transmitiros lo que sentí durante mi estancia. En todo momento, tenía en mente a los alumnos y alumnas que tenía en España y la  manera en que  podría transmitirles la suerte que tenían asistir a un colegio con los medios que tenían y aunque parezca raro, con personal de limpieza que hacía posible que cada mañana se encontraran el aula limpia para empezar el día. Parece evidente de nuevo, pero en este colegio en el que estuve,  era el alumnado el que se encargaba de limpiar el colegio.  Aquello impactó al verlo y  me quedé admirada al ver los turnos de limpieza que organizaban cuando terminaban las clases de la mañana. También se me vino a la cabeza aquellas familias que aquí ponen el grito en el cielo porque le hemos dado una escoba a su hijo o hija porque ha ensuciado voluntariamente su clase. Está claro que son dos mundos diferentes tanto en lo que se refiere a las familias como al alumnado. Al menos, el alumnado que yo conozco que no es diferente del alumnado del que yo formé parte en su día.

Mi labor, durante ese verano,  fue la de impartir clases a alumnos y alumnas que habían suspendido la asignatura de lengua y literatura castellanas. De repente, todo el mundo escuchaba mis explicaciones. Lo que en España explicaba en tres sesiones, allí lo hacía en una. El interés por aprender era algo generalizado aunque las circunstancias personales y familiares de estos estudiantes no siempre eran las más ideales. Para ellos, eran circunstancias de la vida, para nosotros hubiera sido un drama.

Además de estas clases, el grupo de cooperantes que fuimos también impartimos diversos talleres para que estos alumnos y alumnas lo impartieran a su vez a cursos inferiores como actividad extraescolar por la tarde. Uno de estos talleres fue la confección de carteras de papel.  Yo me llevé una treintena de carteras plastificadas hechas con recortes de revistas, que una clase del Colegio La Salle Buen Consejo de Puerto Real había realizado en la clase de tecnología. En algunas de las fotografías podréis verlas y también podréis ver a Djieni que, con un cordón, se hizo un bolsito que no se quitó en semanas. Djieni, junto a Kely y Experta, venían todas las tardes voluntariamente para que me sentara con ellas a hacer actividades de lengua y matemáticas. Recuerdo a mi vuelta, cuando enseñé las fotografías a quienes habían confeccionado esas carteras, la ilusión que les hizo saber que allí habían dado tanto valor a algo tan insignificante para ellos. También se sorprendieron mucho al ver lo contentos que estaban un grupo de niños y niñas con los globos que les habíamos llevado. Recuerdo cuánto lloró una de ellas cuando se quedó sin globo.

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He enseñado algunas de estas fotografías a clases intentando motivarles y hacerles ver lo que yo vi y lo que yo sentí. Pero ellos y ellas no lo han vivido y por lo tanto no lo pueden entender de la misma manera. Siempre me queda la esperanza de que al menos alguien haya valorado, ese día,  lo que aquí tiene: una amplia comunidad educativa que hace lo posible por darle una formación de calidad.

También quiero dejaros la dirección de este blog donde hay una entrada que viene al hilo de lo que acabo de contaros y donde encontraréis fotografías impactantes sobre lo que deben sufrir algunos niños y niñas para ir al colegio. La entrada se titula Papá , hoy no tengo ganas de ir al coleEs una entrada interesantísima que os recomiendo que no os perdáis. Esta es la introducción: “Querida Irene. Tengo cinco minutos para que te arrepientas de lo que acabas de decir y recuerdes esta historia cuando te asalten de nuevo las dudas. En algún lugar del mundo y de la historia un puñado de niños como tú se juega la vida diariamente para poder llegar a la escuela y recibir una educación infinitamente peor que la tuya. Puentes a punto de venirse abajo, campos minados, acantilados desmembrándose, piquetes racistas, guerras que no son suyas… Una aventura de riesgo solo para poder sentarse en sus pupitres ¿No me crees? Mira.”

Merece la pena leerlo porque os sentiréis más afortunados y afortunadas que hace cinco minutos. Os lo aseguro.

Os deseo un buen comienzo de curso. No olvidéis que con el trabajo diario es como se consigue llegar a la meta sin dificultad.

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  1. Hola Sandra, sigo visitando tu blog porque me parecen muy interesantes los temas que tratabas el año pasado y veo que sigues escribiendo sobre lo mismo. Me gusta porque creo que es importante que aunque es muy complicado hacerte a la idea de que eso puede pasar cuando lo ves en la tele, al ver que en el blog lo demuestras con imágenes que sabemos que son verdad porque te vemos, se nos hace más fácil entenderlo y valorar lo afortunados que somos con lo que tenemos. Un abrazo, espero que estés muy bien.

    • Hola Victoria. ¡Qué ilusión verte por aquí de nuevo! Le decía a alguien hace poco que en algunas ocasiones me había sentido desanimada porque consideraba que me había esforzado mucho y no sabía si a alguien le llegaba mi trabajo. Y veo que sí. Tú nunca has dejado de estar ahí desde que empecé así que no te puedo defraudar. Siento que no contestaran a tu carta pero te aseguro que hice todo lo posible pero no dependía de mí. Seguiré de vez en cuando escribiendo y tú no dejes de dejarme algún comentario. Cuando veo que hay algún comentario me pongo muy contenta. Te mando un abrazo y espero que te vaya todo bien este año.

  2. ¡¡Sandra!! Soy Siham, espero que todo te vaya bien por donde estés ya que hemos perdido la conexión, pero vamos, espero que ahora que te has hecho un facebook volvamos a estar informados. El blog está genial, qué suerte tienes de haber vivido tal aventura. Un beso muy grande desde Larache (K)

    • Hola Siham. Gracias por venir a ver el blog. Tu padre me dijo este verano que te lo diría aunque el facebook por lo que veo hace milagros. El año pasado no entró nadie pero este año veo que venís de vez en cuando por aquí. No sabes la alegría que me da. Te mando muchos besitos y ya sabes que aquí te espero cuando quieras.

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